Elementos de validez del contrato

Elementos de validez del contrato

Acuerdo con menores | otros elementos esenciales de un contrato válido

Un contrato legal implica algo más que acordar ciertos términos y firmar un papel. Un contrato legal, en realidad, se compone de muchos elementos, y si falta alguno de los elementos necesarios, el contrato puede considerarse nulo e inaplicable.
Un contrato es un acuerdo entre dos o más personas o empresas para realizar un acto o asumir un compromiso. Implica que una parte (o un grupo de partes) proporciona algo de valor a otra parte (o grupo) a cambio de un servicio, objeto, acción u otra consideración. Un contrato de arrendamiento de vivienda, por ejemplo, es un acuerdo entre un propietario y un inquilino en el que el inquilino paga un alquiler al propietario a cambio de un lugar donde vivir.
Aunque la aceptación puede parecer innecesaria, es un componente fundamental que garantiza que los contratos no se establezcan sin ser reconocidos, acordados y aceptados adecuadamente.
Lo fascinante de la aceptación es que no tiene que expresarse verbalmente o por escrito; puede medirse por el comportamiento de uno. Por ejemplo, si ofrezco a mi vecino 40 dólares por cortar mi césped y él lo corta sin aprobar verbalmente mi oferta, su comportamiento implica que ha aceptado, y yo estaría obligado a pagarle los 40 dólares.

El contrato y su validez en otros elementos esenciales | válido

Los contratos se forman en la vida cotidiana de las personas cuando compran bienes (en persona, por teléfono o por Internet), así como en el curso de los negocios. Esta Guía Rápida le explicará cómo se hacen los contratos y cuáles son las responsabilidades que se derivan de ellos.
Los contratos garantizan que los derechos están asegurados por la ley, y que todas las partes pueden cumplir sus promesas. Si una de las partes incumple el acuerdo, las partes pueden tener algunas opciones (conocidas como “remedios”). Siempre que sea posible, es mejor redactar un contrato por escrito. Si las partes no se ponen de acuerdo sobre los términos del contrato o si son ambiguos, un juez tendrá que determinar qué significan esos términos. Para determinar los motivos de las partes, el tribunal examinará cómo se llevaron a cabo las instalaciones, las promesas y los intercambios.
Cuando una parte hace una oferta a la otra (por ejemplo, una oferta de empleo) y esa oferta es aceptada, se forma un acuerdo. Una oferta es un conjunto de condiciones a las que la persona que la hace está dispuesta a vincularse contractualmente. Una oferta se diferencia de una invitación a tratar, que sólo permite a cualquiera hacer una oferta pero no es contractualmente vinculante. Los anuncios, catálogos y folletos que enumeran los precios de los productos, por ejemplo, no son ventas sino invitaciones a tratar. Si lo fueran, el anunciante estaría obligado a suministrar el producto a cualquiera que lo “aceptara”, independientemente de las existencias.

Requisitos para un contrato válido

Los contratos se forman en la vida cotidiana de las personas cuando compran bienes (en persona, por teléfono o por Internet), así como en el curso de los negocios. Esta Guía Rápida le explicará cómo se hacen los contratos y cuáles son las responsabilidades que se derivan de ellos.
Los contratos garantizan que los derechos están asegurados por la ley, y que todas las partes pueden cumplir sus promesas. Si una de las partes incumple el acuerdo, las partes pueden tener algunas opciones (conocidas como “remedios”). Siempre que sea posible, es mejor redactar un contrato por escrito. Si las partes no se ponen de acuerdo sobre los términos del contrato o si son ambiguos, un juez tendrá que determinar qué significan esos términos. Para determinar los motivos de las partes, el tribunal examinará cómo se llevaron a cabo las instalaciones, las promesas y los intercambios.
Cuando una parte hace una oferta a la otra (por ejemplo, una oferta de empleo) y esa oferta es aceptada, se forma un acuerdo. Una oferta es un conjunto de condiciones a las que la persona que la hace está dispuesta a vincularse contractualmente. Una oferta se diferencia de una invitación a tratar, que sólo permite a cualquiera hacer una oferta pero no es contractualmente vinculante. Los anuncios, catálogos y folletos que enumeran los precios de los productos, por ejemplo, no son ventas sino invitaciones a tratar. Si lo fueran, el anunciante estaría obligado a suministrar el producto a cualquiera que lo “aceptara”, independientemente de las existencias.

Explicación detallada de los elementos esenciales de un contrato válido

La mayoría de la gente cree que un contrato se crea cuando una parte hace una oferta y la otra la acepta. Sin embargo, un contrato vinculante es más de lo que parece, y tiene poco que ver con las formalidades del contrato. Un contrato puede ser formal o informal, escrito o verbal, y puede ser formal o informal.
En derecho contractual, el análisis de la oferta y la aceptación es un método popular. La fórmula de la oferta y la aceptación, establecida en el siglo XIX, describe un momento de creación en el que las partes están de acuerdo, es decir, un encuentro de mentes.
La parte que emite la invitación a tratar tiene poder sobre cuándo (y si) se celebra el contrato. Sólo cuando las palabras son claras, definitivas y explícitas, y no dejan lugar a más discusiones, la invitación a negociar se convierte en una oferta.
Una invitación a licitar es, en general, una invitación a tratar. Si, por el contrario, la invitación se envía a todos los que el invitante conoce, e incluye un acuerdo para aceptar la oferta más competitiva o especifica que se aceptará al menos una de las ofertas, puede considerarse una oferta.

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